Contabilidad creativa: todo lo que debes saber

En los últimos tiempos escuchar o leer la expresión “contabilidad creativa” es bastante común. Algunos de los fraudes fiscales y contables más llamativos de la historia se iniciaron como una forma de “maquillar” las cuentas de la empresa. Pero, ¿qué es la contabilidad creativa?, ¿para qué sirve? Y, sobre todo, ¿es necesaria para mi empresa? Vamos a resolver todas estas dudas y a explicar el por qué estas prácticas pueden ser realmente positivas, siempre que se alejen del fraude.

Los principios de la contabilidad general se rigen por una serie de normas legales que, en muchas ocasiones, cuentan con vacíos que se pueden sortear con creatividad e imaginación. En este sentido, las bases de la contabilidad creativa se ajustan precisamente a esto. Es decir, se trata de embellecer la información contable que aparece en las cuentas de la empresa, dependiendo de nuestro objetivo. Obviamente, todo ello aprovechando los vacíos legales y sin evitar el cumplimiento de los principios contables por los que se rige la ley de cada país.

¿Por qué recurrir a la contabilidad creativa?

Gran parte de las empresas internacionales, sobre todo las que cotizan en Bolsa, han visto en estas prácticas, por ejemplo, la forma de evitar grandes caídas en las Bolsas internacionales. La crisis financiera, que ha azotado el mundo, ha obligado a los economistas y contables a poner en alza toda su creatividad, con el fin de no perder la confianza que los inversores depositan en ellos.

Son muchos los motivos que llevan a la empresa a apostar por la contabilidad creativa. Pese a lo que pueda parecer, no siempre se pretende mostrar unos resultados mejores de los reales, sino que a veces lo que se busca con esta práctica es todo lo contrario.

Los instrumentos más habituales del “maquillaje contable” son:

  • Gastos e ingresos: la ley deja un buen margen para maniobrar en cuanto a los gastos que, siguiendo esta técnica, se pueden ver incrementados o reducidos. Lo mismo ocurre con los ingresos. Eso sí, es imprescindible tener claro lo que la ley contable establece para no cruzar la delgada línea que separa la contabilidad creativa del fraude.
  • Provisiones: teniendo en cuenta que la contabilidad no deja de ser algo bastante subjetivo, la partida de provisiones es una de las que más opciones ofrece ante la creatividad. Estas partidas pretenden reducir algunos riesgos y con un toque acertado, también se puede aumentar la confianza del inversor.
  • Consolidación: cuando estamos ante grandes empresas que cuentan con numerosas filiales, el margen de maniobra para operar entre ellas es muy amplio. Tener un margen en el perímetro de consolidación del negocio con la compra o venta de participaciones, es una práctica común para afectar a la imagen de la empresa del grupo que requiera un retoque, como se ha visto, en algunas de las Cajas de Ahorros intervenidas.

La frontera entre el bien y el mal

Como hemos dicho, la contabilidad creativa es una práctica común en muchas empresas, sobre todo, en las internacionales. Toda esta creatividad navega bien pegada a una delgada línea que separa el bien del mal. Conocer debidamente qué es un fraude de ley y qué es un maquillaje, nos enseñaría a navegar por esa línea y, evitar escándalos tan sonados como el de Enron. Para ello, es imprescindible contar con todas las nociones posibles sobre esta materia y aplicarlas de forma consciente e inteligente.

Nuestro Curso de Contabilidad Creativa te ofrecerá todas las claves para aprender a “maquillar” los resultados de una empresa con fines optimistas y sin dejar de lado lo que dicta la ley.

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El “nuevo” maquillaje contable y sus efectos