Presencial. En un aula, con el formador delante y el resto del grupo. Día y hora fijos y un sitio al que ir. Es la modalidad donde más se practica en grupo y donde más fácil es resolver algo en el momento.
Aula virtual. En directo por videoconferencia, con el formador dando clase en vivo a una hora concreta. No es un vídeo grabado: si levantas la mano, te contesta. Lo único que cambia respecto a la presencial es que no te desplazas. De hecho, para FUNDAE cuenta igual que la presencial.
Teleformación. En una plataforma, a tu ritmo y cuando puedas. El contenido está grabado y preparado de antemano, que es lo que permite que lo hagas a las siete de la mañana o un domingo. Pero no te dejamos solo: hay un tutor que resuelve tus dudas en 24 o 48 horas y te vamos avisando para que avances. No es por insistir: si no terminas el curso, tu empresa no puede bonificarlo, así que que llegues al final nos interesa tanto como a ti.
Mixta. Una parte en plataforma y otra en directo, presencial o en aula virtual.
Cuál elegir: si lo que quieres es practicar y preguntar en el momento, presencial o aula virtual. Si lo que necesitas es encajar la formación donde te quepa, teleformación. Las dos se bonifican; cambia el tope por hora que admite FUNDAE.