Antes de liderar a otros, hay que aprender a liderarse a uno mismo
«No puedes pedir a alguien que crea en sí mismo mientras tú le enseñas a tener miedo a equivocarse.»
“No puedes pedir a alguien que crea en sí mismo mientras tú le enseñas a tener miedo a equivocarse.”
Hay una frase que me encanta:
Háblate como le hablarías a tu mejor amiga.
Porque a veces somos tremendamente crueles con nosotros mismos.
—¡Qué torpe soy!
—Siempre lo hago mal.
—No voy a ser capaz.
¿Le hablarías así a alguien a quien quieres?
Probablemente no.
Y, sin embargo, lo hacemos.
Hace poco Emma rompió un vaso intentando servirse agua sola.
Y lo primero que dijo fue:
—Soy muy torpe. Siempre se me cae todo.
Me preocupó más esa frase que el vaso.
Porque no quería que dejara de intentarlo por miedo a equivocarse.
Y entonces pensé en algo que he visto también en empresas.
Responsables que dicen:
—Confío en mi equipo. Quiero que tengan iniciativa.
Pero cuando alguien comete un error…
¡Se lía la mundial!
He visto responsables gritar a sus trabajadores.
Y después preguntarse por qué nadie toma decisiones.
Pues quizá porque han aprendido que equivocarse sale demasiado caro.
Y aquí viene algo importante.
Antes de liderar a otros, tenemos que aprender a liderarnos a nosotros mismos.
Nuestros miedos, inseguridades y formas de reaccionar también afectan a quienes nos rodean.
Liderar no consiste en permitirlo todo.
Consiste en saber corregir sin destruir la confianza.
Dar herramientas.
Acompañar.
Exigir sin humillar.
Y conseguir que las personas quieran mejorar, no simplemente evitar una bronca.
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Porque las habilidades para dirigir personas también se aprenden.
Un abrazo,
Andrea
PD: La próxima vez que alguien de tu equipo se equivoque, pregúntate:
¿Mi reacción le ayudará a hacerlo mejor la próxima vez o le enseñará a no volver a intentarlo?
Esto lo trabajamos también en clase. Cursos de liderazgo y equipos.
Estos los mando por correo antes que a ningún sitio. Apúntate y te llegan a ti.
