Atención al cliente · 14 de octubre de 2026

El cliente no compra tus procedimientos. Vive sus consecuencias.

«Lo que para tu empresa es una incidencia, para tu cliente puede ser un problema enorme.»

Andrea Corbalán

Este fin de semana me fui a Madrid con mis hijos a ver a Shakira.
Ilusión máxima.

Hasta que recibí un correo de Booking:

Tu reserva ha sido cancelada.

¿Perdona?

Madrid lleno. Conciertos, fútbol, Hispanidad…
Habitaciones para cuatro por 2.500 o 3.000 €.

Y Booking ofreciéndome unos 160 € adicionales para buscar otra.

¡Maravilloso!

Pero lo peor no era el dinero.
Era la ilusión de mis hijos, los planes organizados y la sensación de quedarnos sin alojamiento.

Para Booking, una reserva cancelada.

Para mí, un fin de semana familiar que se tambaleaba.

Y pensé en cuántas veces hacemos exactamente lo mismo con nuestros clientes.

Hablamos de incidencias, protocolos y procedimientos.
Pero olvidamos que detrás hay personas.

Con expectativas.

Con emociones.

Con problemas que no aparecen en nuestro CRM.

Y ahí está la diferencia entre atender y cuidar a un cliente.

No basta con tener un procedimiento. Tu equipo necesita saber aplicarlo sin olvidarse de la persona que tiene delante.

Eso requiere herramientas, formación y criterio.

Porque no se trata de aprender a sonreír.
Se trata de saber qué hacer cuando el cliente tiene pocos motivos para hacerlo.

Estos los mando por correo antes que a ningún sitio. Apúntate y te llegan a ti.

Todos los principios