Liderazgo · 15 de septiembre de 2026

Entre tenerlo y hacerlo hay un mundo

«Una cosa es que esté escrito. Otra muy distinta es que ocurra.»

Andrea Corbalán

Pues la historia de ayer no acabó ahí...

Cuando le tocó el turno a la protección de datos...
“Uy.”

—Protección de Datos lo tenemos perfectamente —me dijeron.
Y era verdad.

Despacho de abogados importante.

Protocolos.

Procedimientos.

Documentación.

Todo impecable.

Entonces pregunté:
—¿Y las personas que manejan esos datos saben exactamente qué tienen que hacer?

Silencio.

Y pensé:

Aquí está el problema.

Las empresas no funcionan a base de documentos.
Funcionan a base de personas.

Puedes escribir perfectamente qué hacer ante una situación de acoso, cómo proteger determinada información o cómo aplicar una política interna.
Pero en algún momento alguien tiene que convertir ese papel en una decisión.

Y para eso sirve la formación.

Para conseguir que lo que Dirección decidió llegue hasta quien tiene que aplicarlo.
Que lo entienda.

Que sepa qué hacer.

Y que pueda hacerlo bien.

Por eso un buen plan de formación tampoco consiste en acumular cursos.

Consiste en decidir dónde una hora de formación puede aportar más valor.

Primero, cubriendo correctamente aquello que tu empresa necesita cumplir.
Y después, desarrollando aquello que puede hacerla mejor: liderazgo, ventas, IA, idiomas...

Y si además tienes crédito FUNDAE disponible, tienes un recurso para ayudarte a hacerlo.

Esto lo trabajamos también en clase. Cursos de liderazgo y equipos.

Estos los mando por correo antes que a ningún sitio. Apúntate y te llegan a ti.

Todos los principios