Hasta que un día te sale solo
«Lo que hoy tienes que pensar, mañana puede salirte de forma natural.»
El otro día un amigo me habló de cuatro conceptos que parecen un trabalenguas:
Incompetencia inconsciente.
Incompetencia consciente.
Competencia consciente.
Competencia inconsciente.
Pero tienen mucho más detrás.
1. Incompetencia inconsciente: no sabes que no sabes.
Es cuando dices:
"Eso es fácil."
"Eso lo hace cualquiera."
"Yo ya sé vender."
A veces incluso infravaloramos trabajos como camarero, dependienta o comercial… hasta que nos toca hacerlos.
2. Incompetencia consciente: descubres que no sabes.
Empiezas una formación y piensas:
"Ostras. Pues esto no lo estaba haciendo tan bien como creía."
Y aunque pueda incomodar, es un avance brutal.
Porque ahora sabes qué necesitas mejorar.
3. Competencia consciente: sabes hacerlo, pero tienes que pensarlo.
Terminas la formación.
Conoces la herramienta.
Pero delante del cliente tienes que recordarte:
"Pregunta."
"No interrumpas."
"No respondas todavía a la objeción."
Como cuando aprendías a conducir:
embrague, primera, espejo, intermitente…
Esta es probablemente la fase más peligrosa.
Porque lo nuevo todavía cuesta.
Y mucha gente vuelve a lo anterior, no porque fuera mejor, sino porque era conocido.
Pero otros siguen.
Practican. Se equivocan. Corrigen. Repiten.
Hasta llegar a la última fase.
4. Competencia inconsciente: sabes hacerlo sin pensar.
Un día alguien te dice:
—Es que a ti te sale natural.
Y piensas:
Natural, natural… no era.
Lo has practicado tantas veces que ya forma parte de ti.
Como conducir después de diez años.
Y esa sensación mola muchísimo.
Porque miras atrás y eres consciente de algo que a veces olvidamos:
has crecido.
Eso buscamos con la formación.
No que termines un curso sabiendo más.
Sino que lo aprendido, con práctica, acabe formando parte de tu manera de trabajar.
Estos los mando por correo antes que a ningún sitio. Apúntate y te llegan a ti.
