La suerte también se trabaja
«No puedes controlar cuándo aparecerá una oportunidad. Sí cómo de preparado te encontrará.»
Hay gente que cuando ve nuestra formación de IA con el Mago More me dice:
—Andrea, qué suerte tienes de trabajar con More.
Y sí.
Tengo suerte.
Pero detrás hay una historia.
Hace unos tres años podía ir a un evento en Alicante con 1.000 directivos —comercialmente, mi sitio— o irme a Paterna a unas conferencias con 300 empresarios que no conocía de nada.
Elegí Paterna.
Entre los ponentes estaba More.
More terminó diciendo:
“¿Y por qué no?”
Y pensé:
Pues eso, Andrea. ¿Y por qué no?
Bajé, esperé a que se acercara más gente —tampoco vamos a exagerar con mi valentía— y le conté lo que hacía y lo que podríamos hacer juntos.
Me dio su teléfono.
Y ahora viene la parte menos glamurosa de la “suerte”.
Tardé unos seis meses en conseguir nuestra primera reunión y aproximadamente año y medio en empezar a trabajar juntos.
Seguimiento.
Seguimiento.
Y más seguimiento.
Pero una cosa es perseguir a alguien sin sentido y otra muy distinta saber vender.
Preguntar.
Detectar si existe interés real.
Entender el momento.
Hacer seguimiento con estrategia.
Y perseverar cuando sabes que existe una oportunidad.
Por eso siempre digo que formarte aumenta tus posibilidades.
Quizá mañana aparezca un cliente importante.
Una negociación.
Un ascenso.
Una oportunidad para liderar un proyecto.
O alguien como More delante de ti.
Y entonces entrarán en juego las herramientas que hayas ido acumulando: ventas, negociación, liderazgo, IA, inglés, comunicación…
Porque la oportunidad puede aparecer por casualidad.
Estar preparado para aprovecharla no.
Hoy, tres años después, aquel encuentro sigue dando frutos.
Estos los mando por correo antes que a ningún sitio. Apúntate y te llegan a ti.
