Mentalidad · 30 de octubre de 2026

Si tienes que hacerlo, elige tú cuándo

«Aplazar una decisión también es decidir. Solo que a veces pierdes el control del calendario»

Andrea Corbalán

«Aplazar una decisión también es decidir. Solo que a veces pierdes el control del calendario».

Hay una frase que escucho muchísimo.
—Andrea, ahora mismo no nos viene bien.

Y la entiendo.

Porque en una empresa siempre hay algo.
Un cliente.

Un pedido.

Un cierre.

Una urgencia.

Un problema que solucionar.

Pero imagina esta situación.
Llevas meses aplazando una obligación formativa.

Y mañana recibes un requerimiento de la Inspección de Trabajo.

Te piden acreditar determinadas medidas o subsanar un incumplimiento en el plazo que te indiquen.

Y entonces…

De repente sí tienes tiempo.
O, mejor dicho, tienes que encontrarlo.

Pero ya no decides tú cuándo te viene bien.
Ahora tienes un plazo marcado por un tercero.

Y quizá coincide con tu peor semana.

Con una campaña comercial.

Con vacaciones.

Con el cierre del año.

Y lo que podrías haber organizado tranquilamente se convierte en otra urgencia.
Porque cumplir una obligación puede tener un coste. Pero improvisar su cumplimiento también.

Horas.

Organización.

Interrupciones.

Y más presión para tu equipo.

Por eso siempre digo lo mismo:
Si tienes que hacerlo, elige tú el momento y la manera más sencilla de organizarlo.

Si tuvieras hoy una inspección, ¿Estarías al día con todo?

Si tienes dudas puedes revisarlo aquí:
QUIERO REVISAR LAS OBLIGACIONES DE MI EMPRESA

Un abrazo,
Andrea

PD: No todas las inspecciones terminan en sanción, ni todos los requerimientos tienen el mismo plazo.
Pero hay algo que sí puedes evitar:

Que una obligación que conocías termine convirtiéndose en una urgencia que no elegiste.

Estos los mando por correo antes que a ningún sitio. Apúntate y te llegan a ti.

Todos los principios