Si tú no cambias, el mundo no va a esperarte
Hay frases que parecen razones,
pero a veces son miedo bien vestido.
"Es que llevo muchos años aquí."
"Es que esta persona está conmigo desde que empezó la empresa."
"Es que siempre lo hemos hecho así."
"Es que ya hice un curso de ventas."
"Es que esto de la IA no es para mí."
Y lo entiendo.
Porque lo conocido, aunque ya no funcione demasiado bien, da una falsa sensación de seguridad.
El problema es que la vida sigue cambiando aunque tú decidas no hacerlo.
Pasó con Internet.
Con las redes sociales.
Con la venta online.
Está pasando con la Inteligencia Artificial.
Y pasa también con las personas.
Una empresa crece.
Los puestos cambian.
Los clientes cambian.
Tu equipo cambia.
Tú cambias.
Y personas, relaciones, conocimientos o herramientas que encajaban perfectamente hace diez años pueden necesitar evolucionar para seguir encajando hoy.
Eso no invalida lo anterior.
Simplemente significa que estamos vivos.
El problema aparece cuando dejamos de buscar nuestra mejor versión.
Porque entonces ocurre algo curioso:
dejamos de mejorar nuestras habilidades…
y empezamos a mejorar nuestras excusas.
Nos volvemos buenísimos explicando por qué no podemos cambiar.
Y quizá la pregunta debería ser otra:
¿Qué necesito aprender para poder hacerlo?
Para mí, ahí empieza la formación.
No en coleccionar cursos.
Sino en incorporar las herramientas que necesita la persona que quieres ser y la empresa que quieres construir ahora.
Estos los mando por correo antes que a ningún sitio. Apúntate y te llegan a ti.
