Una herramienta no sustituye a otra
«Hay personas que buscan la herramienta perfecta. Las que más crecen son las que aprenden a combinarlas.»
Hace unos días hablaba con una persona sobre todo lo que estaba haciendo para seguir creciendo.
Me decía:
—Estoy trabajando con un profesional que me está ayudando a cambiar muchas creencias que tenía sobre el dinero y las inversiones.
Y me pareció fantástico.
Porque muchas veces el mayor freno no está fuera.
Está dentro de nosotros.
Está en esas frases que llevamos años repitiéndonos sin darnos cuenta.
"Invertir es muy peligroso."
"Eso no es para mí."
"Seguro que lo hago mal."
Trabajar esas creencias puede cambiar muchas cosas.
Pero mientras la escuchaba pensé algo.
Imagina que consigues eliminar completamente el miedo al agua.
Ya no te bloquea.
Ya no te da ansiedad.
Ya no te paraliza.
Y, al día siguiente, te lanzas al mar.
Hay un pequeño problema.
Sigues sin saber nadar.
Has eliminado el miedo.
Pero todavía necesitas aprender la técnica.
Y creo que en las empresas nos pasa exactamente igual.
Hay quien hace una formación de ventas y piensa:
"Ya está. Esto ya lo tengo."
Hay quien aprende a utilizar una herramienta de Inteligencia Artificial y cree que ya domina la IA.
Hay quien hace un curso de liderazgo y piensa que ya sabe dirigir personas.
Pero el aprendizaje no funciona así.
Cada formación te aporta una pieza.
Cada mentor te da una perspectiva.
Cada experiencia te enseña algo distinto.
Y, sobre todo, cada herramienta resuelve un problema diferente.
No competimos con otros profesionales.
Los complementamos.
Porque una empresa no necesita una única respuesta.
Necesita construir un sistema que le permita seguir creciendo.
Y eso significa aprender.
Practicar.
Equivocarse.
Volver a aprender.
Y seguir incorporando nuevas herramientas.
Porque el objetivo nunca ha sido hacer muchos cursos.
El objetivo es convertirte en una persona —o en una empresa— cada vez más preparada.
Igual que no dejarías de comer porque ya cenaste ayer...
tampoco deberias dejas de aprender porque hiciste una formación el año pasado.
El aprendizaje no es un evento. Es un hábito.
¿Qué conocimiento sigues dando por aprendido cuando, en realidad, todavía podría llevarte mucho más lejos?
Estos los mando por correo antes que a ningún sitio. Apúntate y te llegan a ti.
