Tu equipo no debería tener que cargar con tus miedos
«Antes de intentar liderar a otros, aprende a liderarte a ti.»
Hay algo incómodo del liderazgo de lo que creo que hablamos poco.
A veces decimos:
—Mi equipo no está preparado.
—No saben organizarse solos.
—Les cuesta asumir responsabilidades.
—Tienen miedo al cambio.
—No quieren formarse.
Y puede ser verdad.
Pero también puede haber otra posibilidad bastante más incómoda:
¿Y si parte del problema somos nosotros?
Porque un líder también tiene miedos.
Inseguridades.
Creencias.
Carencias.
Y, si no las trabaja, puede acabar proyectándolas sobre su equipo.
"No puedo delegar porque no están preparados."
¿Seguro?
¿O me cuesta perder el control?
"Mi gente no tiene tiempo para formarse."
¿O soy yo quien nunca encuentra tiempo para hacerlo?
"Aquí la gente tiene miedo a equivocarse."
¿Cómo reacciono yo cuando alguien se equivoca?
Esto no significa que todos los problemas de un equipo sean culpa de su líder.
Ni muchísimo menos.
Significa que antes de mirar hacia fuera, también toca mirar hacia dentro.
Para mí, liderar empieza ahí.
En autoriderarte.
En reconocer que no lo sabes todo.
En trabajar tus propias limitaciones para no convertirlas en el techo de los demás.
Y también en tener la humildad para decir:
“Aquí me faltan herramientas.”
Porque un buen líder no es quien consigue demostrar constantemente lo bueno que es.
Es quien consigue que su equipo sea cada vez mejor.
Que crezca.
Que gane autonomía.
Que aprenda.
Que cumpla objetivos.
Que brille.
Y cuando aparecen dificultades es precisamente cuando descubrimos las herramientas de liderazgo que realmente tenemos.
Por eso en nuestras formaciones de liderazgo no buscamos fabricar líderes perfectos. Trabajamos herramientas para dirigir mejor, comunicarse mejor y conseguir desarrollar mejores equipos.
Esto lo trabajamos también en clase. Cursos de liderazgo y equipos.
Estos los mando por correo antes que a ningún sitio. Apúntate y te llegan a ti.
