Cuanta más responsabilidad tienes, mejores herramientas
«Liderar no significa tener menos problemas. Significa estar preparado para gestionar los que llegan hasta ti.»
Hoy iba en el coche con Martín y Emma cuando he recibido un WhatsApp de una formadora.
Martín ha empezado a preguntar:
—¿Tú tienes formadores?
—Sí, cariño.
—Entonces… ¿tú eres la jefa?
Más o menos.
Y después ha llegado la pregunta definitiva:
—Pues si eres la jefa, ¿por qué trabajas tanto?
Maravillosa concepción infantil del liderazgo.
Después ha seguido:
—¿Y si no terminan el trabajo se lo llevan a casa como los deberes?
—¿Y también se pelean entre ellos?
Y ahí he pensado que su mundo y el nuestro tampoco son tan diferentes.
Porque sí.
En las empresas también hay conflictos.
Personas que no conectan.
Malentendidos.
Clientes descontentos.
Expectativas que nadie explicó.
Problemas pequeños que nadie comunicó y terminaron convirtiéndose en grandes.
Y conforme aumenta tu responsabilidad, muchos de ellos terminan llegando hasta ti.
Por eso liderar no consiste únicamente en saber solucionarlos.
Consiste en desarrollar herramientas para detectarlos antes.
Hacer seguimiento.
Leer señales.
Preguntar.
Escuchar.
Gestionar emociones.
Mantener conversaciones incómodas cuando todavía son pequeñas.
Porque muchas veces el problema no aparece el día que explota.
Llevaba tiempo avisando.
Y ahí está una de las grandes diferencias entre apagar fuegos y liderar:
Apagar fuegos requiere reaccionar.
Liderar también requiere aprender a anticiparse.
Por eso liderazgo, comunicación, gestión de conflictos o inteligencia emocional no son habilidades “blandas”.
Son herramientas de trabajo.
Y también se entrenan.
Esto lo trabajamos también en clase. Cursos de liderazgo y equipos.
Estos los mando por correo antes que a ningún sitio. Apúntate y te llegan a ti.
