Liderazgo · 3 de agosto de 2026

Las normas empiezan por quien las exige

Andrea Corbalán

El otro día estaba en casa disfrutando de una cena tranquila con mi familia.
Era entre semana.

Me apetecía picar algo con mi marido y tomarme una cerveza.

Nada extraordinario.

Pero en cuanto Emma me vio con la botella en la mano, me lanzó una pregunta que me hizo sonreír.
—Mamá, ¿yo puedo tomarme una Coca-Cola?

Le respondí automáticamente:

—No, cariño. Ya sabes que de lunes a viernes en casa solo bebemos agua.

Y entonces llegó el contraataque.
—¿Y por qué tú sí puedes tomarte una cerveza y yo no una Coca-Cola?

Durante unos segundos me dejó sin respuesta.
Porque, visto desde sus ojos, tenía toda la lógica del mundo.

Ella solo veía una norma que no era igual para todos.

Y pensé que eso nos pasa mucho más de lo que creemos.

Hace unos días estaba reunida con el responsable de una empresa.
Me decía, bastante enfadado, que había trabajadores que no asumían sus responsabilidades.

Que siempre tenían una explicación.

Que si estaban en una reunión.

Que si estaban atendiendo otra cosa.

Que si no habían podido coger el teléfono.

Y terminó diciendo una frase que seguramente has escuchado alguna vez:

—Siempre tienen una excusa.

Seguimos hablando y salió otro tema.
Le pregunté si ya habían realizado las formaciones obligatorias de igualdad, acoso, LGTBI y las nuevas obligaciones relacionadas con la alfabetización en Inteligencia Artificial.

Su respuesta fue inmediata.

—Uf... eso es un rollo. No tenemos tiempo. Bastante trabajo tenemos ya.

Y, sin darse cuenta, acababa de hacer exactamente lo mismo de lo que se estaba quejando unos minutos antes.

Había encontrado una excusa.
Y no lo cuento para señalar a nadie.

Porque todos lo hacemos.

Yo también.

Todos justificamos mucho mejor nuestras propias excepciones que las de los demás.

Pero ahí entendí algo.
La autoridad no nace del cargo. Nace de la coherencia.

No puedes pedir compromiso si tú no te comprometes.
No puedes exigir responsabilidad si tú eres el primero que busca una excusa.

No puedes pedir que las normas se cumplan cuando tú decides cuáles sí y cuáles no.

Y esto no va de que todas las normas nos gusten.
A veces tampoco mis hijos entienden por qué de lunes a viernes no pueden beber refrescos.

Y seguramente muchas empresas tampoco entienden o compartan todas las obligaciones que les marca la normativa.

Pero entender una norma y cumplirla son dos cosas distintas.
Las reglas del juego existen.

Y nuestro trabajo consiste en jugar bien dentro de ellas.

La diferencia está en cómo decidimos hacerlo.
Hay empresas que esperan hasta el último momento porque lo viven como una obligación incómoda.

Y otras que prefieren planificarlo con tiempo, elegir cuándo hacerlo y evitar que una urgencia o una inspección les marque el calendario.

Al final, la formación obligatoria hay que hacerla.
La diferencia está en si la haces cuando tú decides… o cuando las circunstancias deciden por ti.

En R&A ponemos todas las facilidades para que cumplir con estas obligaciones sea sencillo: formaciones cortas, prácticas, flexibles, adaptadas al ritmo de la empresa y, siempre que sea posible, 100 % bonificables a través de FUNDAE.

¿Qué prefieres: elegir el momento adecuado para tu empresa o esperar a que sea la obligación quien lo elija por ti?

Esto lo trabajamos también en clase. Cursos de liderazgo y equipos.

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