No formes más. Forma mejor
«Un buen plan de formación no se mide por las horas realizadas, sino por las capacidades que has conseguido desarrollar.»
Hay algo que probablemente no debería decir alguien que vende formación:
Tu empresa no necesita hacer más cursos.
Al menos, no necesariamente.
Puedes hacer 500 horas de formación al año y estar tirando el dinero.
Y otra hacer muchas menos y obtener muchísimo más.
Porque para mí la pregunta nunca debería ser:
—¿Cuántas horas de formación hemos hecho?
Ni siquiera:
—¿Cuánto crédito de FUNDAE hemos utilizado?
Eso son datos.
La pregunta importante viene después:
¿Para qué ha servido?
Si formas en ventas:
¿Qué quieres que hagan diferente tus comerciales?
Si formas en liderazgo:
¿Qué conversaciones quieres que tus responsables sean capaces de mantener después?
Si formas en IA:
¿Qué procesos quieres que hagan mejor o más rápido?
Si formas en negociación:
¿Qué margen quieres dejar de perder?
Ahí empieza para mí un verdadero plan de formación.
Porque la formación no debería ser una colección de cursos.
Debería ser una herramienta para acercar a tu empresa desde donde está hasta donde quiere estar.
Y eso requiere parar.
Analizar.
Priorizar.
Decidir qué capacidades necesitas.
Ver cuáles tienes.
Y trabajar la distancia entre ambas.
Pero el curso viene después del problema que queremos resolver.
Por eso cada vez me interesa menos vender cursos.
Y cada vez me interesa más sentarme con una empresa y preguntarle:
¿Qué quieres conseguir y qué necesitan saber hacer mejor tus personas para conseguirlo?
Porque cuando tienes clara esa respuesta, la formación deja de ser un gasto que hay que justificar.
Empieza a convertirse en una herramienta de negocio.
Estos los mando por correo antes que a ningún sitio. Apúntate y te llegan a ti.
