Ventas · 23 de septiembre de 2026

El precio no es el problema

Andrea Corbalán

—Es muy caro.
Y se acabó.

Bueno… se acabó si eres tú quien decide que se ha acabado.

Porque hay frases que un comercial escucha y automáticamente interpreta como un NO.
“Es caro.”

Y entonces empieza el festival.
Bajamos el precio.

Hacemos un descuento.

Quitamos cosas de la propuesta.

Llamamos al jefe para ver “hasta dónde podemos llegar”.

Y, si hace falta, sacrificamos el margen, un riñón y parte del hígado con tal de cerrar la operación.

Pero espera.
Y si el problema nunca es el precio.

Bueno, vale.
Alguna vez sí.

Pero muchas menos de las que pensamos.

Porque “es caro” por sí solo no significa prácticamente nada.

¿Caro comparado con qué?
Esa es la pregunta.

Un café por 5 € puede parecernos carísimo.

Una cerveza por 5 €, normal.

Y una copa por 5 € hasta barata.

Son los mismos 5 €.

Entonces…

¿Ha cambiado el precio o ha cambiado aquello con lo que lo estamos comparando?

En ventas ocurre exactamente lo mismo.
Cuando un cliente te dice que algo es caro, puede querer decir:

“No veo suficiente valor.”
“He recibido otra propuesta más barata.”

“No tengo presupuesto.”

“No es prioritario ahora.”

“No entiendo la diferencia entre vosotros y la competencia.”

“Quiero negociar.”

O, efectivamente:

“No puedo pagarlo.”

Y cada una de esas respuestas requiere una conversación completamente diferente.

El problema aparece cuando nosotros escuchamos:
“Es caro” = “tengo que bajar el precio”.

Porque entonces estamos negociando contra nosotros mismos.
Antes de tocar un solo euro, toca preguntar.

Entender.

Profundizar.

Descubrir qué hay realmente detrás de esa objeción.

Porque un buen comercial no tiene una respuesta preparada para el “es caro”.
Tiene buenas preguntas para descubrir por qué es caro para ese cliente.

Y eso cambia mucho las cosas.

No se trata de aprender trucos para convencer a nadie.
Se trata de aprender a vender mejor.

A preguntar.

A escuchar.

A argumentar valor.

A defender margen.

A detectar necesidades.

Y a saber cuándo una operación tiene sentido… y cuándo tampoco pasa absolutamente nada por dejarla marchar.

Por eso, la próxima vez que alguien te diga:
“Me parece caro.”

No corras a hacer un descuento.

Pregunta primero:

“¿Comparado con qué?”

Puede que ahí empiece realmente la venta.

Esto lo trabajamos también en clase. Cursos de venta y negociación.

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